De los despertadores que matan sueños
Un día de estos te vas a despertar y pensarás, “Cómo es que llegué aquí?” y entonces absorberás más oxígeno del que tus pulmones puedan tomar y antes de que exhales, una serie de imágenes tal cual en una película, van a aparecer en tu cabeza y cada imagen viene con una historia, la primera imagen que veas te hará sonreír… La imagen te va a recordar una temporada en la que fuiste feliz, violentamente feliz, el tipo de felicidad que te hace querer mejorar tu ortografía para poder expresar claramente lo que sientes, el tipo de felicidad que te hace cantar a todo lo que da aunque estés atorado en el tráfico sobre acueducto, el tipo de felicidad que te hace usar la expresión “para siempre”… La siguiente imagen que aparece te muestra ese día en que tocaste fondo, cuando estabas tan abajo que rara vez veías la luz del día, ese abajo que te hacía considerar rebanarte las muñecas mientras te dabas un baño en una tina, ese abajo que te provocaba jalarte el cabello y gritar en desesperación, ese abajo que que nunca quiere saber cuanto es “para siempre”….. Y es entonces cuando voltearás a un lado y hacia otro entre ambas imágenes y no sabrás si reír o gritar, pero entonces pensarás “he amado y he detestado” para en ese preciso instante darte cuenta que lo has detestado porque pudiste conocer el amor.
