De ser un cabrón
B cree que la razón por la cual las personas no se avientan es porque piensan que tenemos una cantidad interminable de oportunidades o que por lo menos “habrá una más”… Pero conforme el tiempo desaparece y las canas aparecen esas oportunidades se anulan y entonces te queda vivir con una de dos: una felicidad eterna por ser bien cabrón o ese eterno arrepentimiento por haber decidido no serlo.
